Advierten que acecha a asistentes de bares de CDMX

Amenaza crimen a la vida nocturna

Portada    lunes, 15 de julio de 2024

  • Alertan también incumplimiento de los planes de Protección Civil
  • Acecha violencia a bares
  • En el último mes, al menos dos ataques con arma de fuego se registraron al exterior de establecimientos del centro y sur de la Ciudad. El saldo: tres jóvenes asesinados y, al menos, tres más lesionados
  • Entre las fiestas y narcomenudeo

Para José Manuel Oropeza, Coordinador General del Centro Histórico, hay dos grandes riesgos y amenazas a la seguridad de los asistentes a los bares: el incumplimiento de normas y el acecho de la delincuencia organizada.

Hay establecimientos que no cumplen con los Planes de Protección Civil que obligan, entre otras cosas, a tener claramente delimitadas y seguras las salidas al exterior, el mantenimiento de instalaciones eléctricas y de gas, respeto del aforo y condiciones de seguridad generales.

Además, deben impedir el acceso a menores de edad y venderles bebidas alcohólicas.

"Las Alcaldías son las primeras responsables, tanto en las autorizaciones debidas como en la vigilancia de las normas", indicó.

Oropeza señaló que el incidente ocurrido en la Plaza Madero, donde el 7 de junio pasado cientos de jóvenes se intoxicaron en un antro que rebasó su aforo y expendía bebidas alcohólicas a menores, puso en el centro las condiciones irregulares de bares.

"Los hechos del Bar Rock de Madero visibilizaron el asunto. Eso obligó al Gobierno de la CDMX a emprender una estrategia que, si bien no es exclusiva para los bares, sí puso cuidado en ese tipo de lugares", expresó.

Desde 2022 el INVEA ha hecho más de 300 visitas con suspensiones a bares. Apenas en el último mes cerraron 7 establecimientos.

Oropeza insistió en que la presencia de la delincuencia organizada sigue siendo una amenaza para esos lugares. Citó el caso del Bar "Club 31" de la Zona Rosa que funcionaba como un almacén de drogas.

En ese bar, el pasado 4 de julio fueron detenidas tres personas que presuntamente controlaban redes de narcomenudeo. La droga almacenada en el antro era distribuida en distintos puntos de la Zona Rosa.

El corredor de Calle República de Cuba tiene fiesta permanente.

En la esquina con el Callejón Héroes del 57, se impone las letras del rótulo que dice La Puri, en referencia al bar de la población LGBT+ La Purísima, que se instaló en 2018, como una alternativa a los antros de la Zona Rosa.

La noche del 28 de junio, a horas de la Marcha del Orgullo, enfrente del lugar se registró el ataque a tiros en contra de una joven por parte de dos agresores, quienes viajaban en motocicleta.

Junto con otros bares LGBT+, como El Marra, La Soberbia, El Oeste y El Sausalito, en sólo dos calles, República de Cuba se saturó de luces neón y altas dosis de reggaetón.

Los jóvenes consumen litros de vodkarita o un whiskyrita, cuyos precios van de 100 a 150 pesos. Las marcas de esas bebidas es lo de menos. Las caguamas oscilan en ese precio y la venta del alcohol se extiende hasta después de las 3:00 horas sin que ningún establecimiento sea molestado por las autoridades.

De día, El Marra, también llamado El Marra Salón o El Marrakech, situado en Cuba 18, parece un predio abandonado, como muchos predios en esa zona del Centro Histórico.

El establecimiento aprovechó una expansión en toda la esquina con el Callejón Héroes del 57 para ampliar los espacios de los bailes exóticos de sus artistas y para retacar de mesas altas -sin sillas- cada rincón del inmueble.

Todavía a inicios de la década pasada ese espacio era un bodegón para hortalizas, luego quedó en el abandono.

Enfrente, en La Puri, la esquina fue emblemática por la tienda de abarrotes Marconi, desde 2003 hasta 2012.

Para 2013 abrió el bar El 57, que después cambió a El Agujero.

El sitio tuvo su apogeo por el "cubetazo" de medias o caguamas.

Ampliaron las mesas hacia la parte de atrás, un espacio que también servía como bodega para las decenas de cartones de cerveza que llegaban cada día.

Tras la pandemia esa esquina recuperó su tienda, ahora como abarrotes "China".

En el lugar de El Sausalito, hasta 2009, el sitio lucía tres amplios ventanales con los escudos de la Policía de la Ciudad de México.

"Centro de Atención Inmediata al Público", se anunciaba.

En ese entonces a las afueras del lugar, casi siempre estaba estacionado un camión tipo comando para el transporte de policías de reacción. El centro policial dio paso al restaurante lounge-bar La Capital, que junto con las cantinas Viena y El Oasis comenzó a recibir clientela gay.

De la música ranchera y ochentera que se oía en las sinfonolas, pasaron al reggaetón y el pop estruendoso. El Viena se convirtió en La Soberbia y El Oasis en El Oeste, en éste último, donde para ligar hay que acudir de sombrero.

Para pedir un trago hay que gritar.

Los alaridos de la clientela, animados por las estrellas de El Marra, como "Pixie Pixie", "Lolita Banana", "Huma Kyle" o "Electra Wal Purgis", sumado al ensordecedor reggaetón, impiden oírse. Aquí se bebe a pie en una mesas altas en las que apenas caben vasos.

El paso de "meseros chakalitos" -como se les denomina- prende a los asistentes, además de los bailes eróticos continuos junto a la barra y en escenarios colgantes.

Los tragos preferidos son los litros de vodka y whisky. Ya sea combinadas con bebidas de sabor o energéticas para darle el color azulado. La cerveza es la segunda opción, con botellas de 355 mililitros en 40 pesos.

En dos horas, El Marra es una trampa. Más de 200 personas se concentran en lo que era una bodega, rodeados de cortinas de acero y un grupo de "guaruras" en el acceso.

"Todos son lo mismo, son del mismo dueño", dice un mesero sobre los bares de Cuba.

"Puedes disfrutar como quieras, nosotros te cuidamos de la Policía", añade.

"Los viernes no cabe nadie", admitió otro "chakalito".

Aquí no pasa nada, confían.

Sin embargo, el narcomenudeo está presente. Los sabe el mesero, el bartender y el que da acceso al lugar. También lo sabe "La Güera" -que es quien vende dulces y cigarros sueltos-, los vecinos y las autoridades.

Los dealers se mueven en motonetas con gorra y mariconera y surten a la clientela en este palmo de terreno, ahora redituable. Con ellos, nadie se mete y pueden, incluso, realizar disparos contra quien sea.

Una mujer, identificada como Karla Álvarez, fue asesinada a las afueras de La Purísima el 28 de junio.

La Puri y La Soberbia se autoclausuraron en protesta por el ataque.

"Este mensaje está dirigido a nuestros invitados, que nos visitan cada fin de semana, pero también a las autoridades y el Gobierno de nuestra Ciudad. Desde hace tiempo y de manera creciente, el asedio del crimen organizado se ha hecho más presente en el corredor nocturno de República de Cuba.

"Si bien es cierto que no es un suceso exclusivo del Centro Histórico de la CDMX, es una situación que ha ido escalonando hasta llegar a extremos preocupantes, como el ocurrido el pasado viernes (28 de junio) fuera de las instalaciones de La Puri. Una persona inocente se vio envuelta en medio del fuego cruzado de dos bandos de narcomenudistas que pelean la venta de droga en la zona", alertó en su página de Facebook La Purísima.

"Sirva esto como una invitación a la reflexión de nuestros invitados y lo que sus hábitos de consumo generan en la dinámica local. Tomemos las acciones que nos correspondan para mantenernos con lo que nos une: la diversión libre, democrática y segura", añadió.

Con el boom de estos antros, establecimientos como Las Pecosas, Las Micheladas, La Nueva Excelencia (hoy El Pixcuilt) y la veterana cantina Río de la Plata, quedaron como pequeños espacios para la clientela.

Narco-almacén

El bar Club 31, en plena Zona Rosa y a menos de 400 metros de las oficinas de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), era utilizado como almacén de estupefacientes por una banda que se dedicaba a la trata de personas con fines de explotación sexual, así como a la venta y distribución de drogas entre menores de edad. El 4 de julio, el inmueble fue asegurado por la Fiscalía capitalina. Fueron aseguradas 195 dosis de cocaína y 172 de mariguana.

Trastocó Bar Makali vecindario

Junto al local donde funcionaba el Bar Makali, se ubica un taller automotriz, una vidriería y una aseguradora de vehículos.

En la misma cuadra de Avenida División del Norte, también hay fondas, un par de misceláneas y una tortillería, pero la mayoría de inmuebles son casas.

Algunas personas viven ahí desde hace más de 50 años y se consideran fundadores de la Colonia Atlántida, en la Alcaldía Coyoacán.

Años atrás, aseguran, el local albergó una tienda de cubiertas para cocinas, un taller de hojalatería y un negocio de pisos cerámicos y laminados.

El giro más reciente, recuerdan, era una bodega de un supermercado por aplicación.

El bar fue inaugurado en septiembre de 2023, pero, según sus redes sociales, los tres meses previos operó en otro inmueble cercano, sobre Avenida Miguel Ángel de Quevedo, en la Colonia Parque San Andrés.

Los residentes se sentían seguros y presumían que era un vecindario apacible hasta esa fecha, pues consideran que el negocio trastocó la dinámica de la colonia y generó problemas que escalaron hasta el asesinato de dos menores de edad durante un ataque armado.

"Nunca habíamos vivido una situación de violencia e inseguridad tan grave como lo del Bar Makali.

"Lo más preocupante es que esa tragedia y todo el sufrimiento de las familias de los jóvenes se pudo evitar", lamentó un vecino.

El volumen de la música era excesivo desde que abría sus puertas, a las 16:00 horas, y acababa hasta las 4:00 o 5:00 del día siguiente.

Esto ocurría, sobre todo, los fines de semana, pues había shows en vivo de norteños, banda sinaloense o grupos tropicales.

Las zonas peatonales eran ocupadas como estacionamiento por los clientes, quienes en su mayoría eran adolescentes y llegaban en moto.

Las riñas entre los asistentes también comenzaron a ser frecuentes, conforme se aproximaba la hora del cierre.

Algunos colonos denunciaron la situación ante las autoridades, pero sólo lograron que el propietario fuera amonestado por el ruido.

El 1 de julio de 2024 por fin suspendieron el bar, después de que cuatro sujetos lo rafaguearon y mataron a dos chicos, de 19 y 15 años. Tres más debieron ser hospitalizados.

Aunque los sellos amarillos ocultan los impactos de bala que quedaron en la cortina metálica, dos boquetes más en la fachada y una veladora recuerdan lo que ocurrió aquella madrugada.

Tras la pandemia

Entre los bares y antros que han sumado siniestros este mes, algunos tienen una constante: surgieron tras el desconfinamiento. Es el caso del Makali, pero también del Perro Salado, que el mes pasado debió ser desalojado por registrar sobrecupo.

El Makali

Ubicación: Avenida División del Norte, Alcaldía de Coyoacán.

Perro Salado

Ubicación: Colonia Tránsito, Alcaldía Cuauhtémoc

El Marra

Ubicación: Calle República de Cuba 18, en el Centro Histórico, Alcaldía Cuauhtémoc.

La Puri

Ubicación: Calle República de Cuba 17, en el Centro Histórico, Alcaldía Cuauhtémoc.

28 de Junio. Una joven muere durante una balacera al exterior del inmueble.

Club 31

Ubicación: Calle Amberes 18, Colonia Juárez, Cuauhtémoc. 

Lo prohibido

Ley de establecimientos mercantiles

- Venta de bebidas alcohólicas, tabaco, solventes a menores de edad.

- Venta de cigarros por unidad suelta.

- Retención de personas dentro del establecimiento mercantil.

- Lenocinio, pornografía, prostitución, consumo y tráfico de drogas, delitos contra la salud, corrupción de menores.

- Elaboración y venta de bebidas con ingredientes o aditivos que no cuentan con registro sanitario.

- Utilización de la vía pública como estacionamiento.

- Exigir pagos por concepto de propina, gratificación, cubierto así como condicionar la prestación del servicio a una determinada cantidad de dinero en el consumo.

- Exceder aforo del Establecimiento.





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