EU en la encrucijada: una elección que cambiará el rumbo de la historia
- Los candidatos llegan tan igualados en las encuestas que, con toda seguridad, los resultados no se darán este martes; habrá que esperar uno o dos días para tener resultados en firme de una reñida contienda
- El mundo contiene el aliento ante unas elecciones tan igualadas que podría no dar ganador hasta días después
Estados Unidos celebra este martes las elecciones más reñidas de su historia moderna. Ninguna encuesta con buena hechura metodológica da una ventaja importante a alguno de los candidatos. Más importante aún, los llamados estados bisagra, aquellos con muchos votos electorales, muestran esta misma situación, lo que vaticina que en la noche del martes resultará imposible declarar un ganador. La esperanza para
Trump es lograr que, como hizo al vencer a Hillary Clinton, sus votantes estén repartidos estupendamente bien a efecto de ganar los estados con más votos electorales, aun cuando a nivel nacional la votación favorezca a Kamala Harris.
En tanto, la candidata demócrata centra sus esperanzas en las mujeres, incluyendo la posibilidad de que parte del voto oculto, aquel que no se reflejaría en las encuestas más importantes, provenga de mujeres de republicanos que darán la espalda a sus maridos en lo que toca a las urnas.
Por lo pronto, en un ambiente extremadamente polarizado (al que contribuye notablemente Donald Trump), más de 150 millones elegirán entre dos candidatos que defienden modelos de país radicalmente diferentes, que marcarán las vidas de sus 335 millones de habitantes y, adicionalmente, cambiarán la historia del mundo entero. Se trata de la elección más importante de las últimas décadas en la superpotencia que tenemos al norte.
El combate final del republicano Donald Trump y la demócrata Kamala Harris llega, con todo este contexto de por medio, con un empate total en las encuestas, lo que añade más tensión al ambiente extremadamente polarizado de una elección atípica.
Estados Unidos celebra mañana martes las elecciones más reñidas de su historia moderna. En un ambiente extremadamente polarizado, más de 150 millones de estadounidenses (la mitad ya ha votado) están convocados a elegir entre dos candidatos (en realidad son cuatro, una ecologista y un libertario, sin posibilidad alguna) que defienden modelos de país radicalmente diferentes, y que marcarán las vidas no sólo de sus 335 millones de habitantes (particularmente los sectores más perseguidos o vulnerables: inmigrantes, mujeres o ciudadanos sin recursos para un seguro médico), sino las relaciones con el resto del mundo y, por razones obvias, con las de México.
El combate final del republicano Do-nald Trump y la demócrata Kamala Harris llega con un empate total en las encuestas, lo que añade más tensión al ambiente extremadamente polarizado, con un 48% de los votantes que apoya al republicano, quien promete un gobierno mucho más proteccionista, radical, xenófobo y antimexicano que su primer mandato (2017-2021), y otro 48% que se inclina por la demócrata Kamala Harris, de la que no se conoce exactamente cómo gobernaría por su discretísimo perfil como vicepresidenta, pero que en campaña se vendió como la candidata que promete devolver la calma y la unidad al país.
Temor a que se repita la historia
Si se repite la misma historia que hace cuatro años —cuando varios estados se declararon incapaces de romper el empate entre Biden y Trump y de declarar un ganador en la noche electoral (too cióse to cali)—, los estadounidenses despertarán el próximo miércoles sin saber quién será su nuevo presidente hasta el año 2029 y podrían tener que esperar varios días para que finalice el 100% del escrutinio.
Biden fue declarado ganador de las elecciones del martes 3 de noviembre de 2020 hasta tres días después, el viernes 5 de noviembre. El 6 de enero de 2021, tras casi un mes denunciando agresiva
mente que los demócratas le robaron las elecciones, el todavía presidente Trump incitó a miles de seguidores a que impidieran por la fuerza a que los congresistas ratificaran la victoria de Biden.
El asalto al Capitolio fue el momento más bajo de la democracia en la era moderna y ese peligro podría volver a repetirse tan pronto como empiecen a salir resultados la madrugada del miércoles y si estos son adversos para Trump.
En su mitin del domingo en Pensilvania, Trump volvió a agitar el fantasma del fraude, asegurando, sin pruebas, que “los demócratas luchan muy duro para robar las elecciones” y recientemente aseguró que recurriría incluso al Ejército si los “enemigos internos” le impiden regresar al poder.
En cuestión de horas o de días, sabremos si Estados Unidos regresa de nuevo al precipicio o celebra la llegada de la primera mujer presidenta de toda su historia.
Cortejando el voto latino
Este lunes, víspera del “Election Day”, Harris y Trump, queman sus últimos cartuchos en el decisivo estado de Pensilvania, en busca del voto hispano que puede decantar las elecciones.
La visita el mismo día de Harris en Allentown y de Trump en Reading, dos municipios vecinos, llega después de la polémica por el chiste racista de un có
mico en un mitin republicano en Nueva York que calificó a Puerto Rico de “isla de basura”.
“Estados Unidos está listo para un nuevo comienzo y está listo para un nuevo camino a seguir en el que veamos a nuestros conciudadanos no como un enemigo sino como un vecino”, declaró la vicepresidenta durante su mitin.
Harris estuvo acompañada del ra-pero de origen puertorriqueño Fat Joe, quien criticó la retórica antiinmigración de Trump y recordó la polémica que desató el republicano durante su primer mandato cuando fue a Puerto Rico a arrojar pañuelos a los damnificados del huracán María en 2017.
“Estoy hablando con algunos puertorriqueños indecisos, especialmente en Pensilvania. ¿Qué más tienen que hacer (los republicanos) para demostrarles quiénes son?”, cuestionó Fat Joe.
Por su parte, Trump dio un mitin en Reading, con un aforo medio lleno, donde reiteró que si gana mañana lanzará “la mayor deportación de criminales en toda la historia de Estados Unidos”.
Los 19 votos electorales que aporta Pensilvania, el mayor de los siete estados bisagra, son la joya de la corona de las elecciones presidenciales del martes en Estados Unidos, en las que las encuestas dibujan un escenario tan ajustado que hacer predicciones resulta imposible.*