En flagrancia
- Despojo y muerte en el Edomex
El miércoles pasado, una mujer de la tercera edad (Carlota "N") le disparó a dos hombres en Chalco (Edomex) por presuntamente invadir su propiedad. La mujer llegó en un Ford Fiesta junto a su hija y su nieto (también armado) a la casa ubicada en la Colonia Unidad Habitacional Ex Hacienda de Guadalupe, poblado de La Candelaria Tlapala. Comenzaron a discutir por la posesión del predio hasta que la mujer disparó a dos hombres (padre e hijo) en el patio. Varias personas forcejearon con la mujer y su nieto para quitarles las armas, y un chico de 14 años terminó con lesiones ambas piernas, por lo que fue trasladado al Hospital General de Chalco. Los hombres murieron en el lugar y los atacantes escaparon. Al día siguiente, las autoridades ministeriales los detuvieron en Chicoloapan y Carlota "N" fue trasladada al penal de Chalco acusada de homicidio calificado y homicidio calificado en grado de tentativa.
Un caso paradigmático
Por muchos motivos, este caso trágico de homicidio es paradigmático del delito de despojo (presunto). Según un estudio de Meneses y Galindo (2023), los despojos se concentran (1) donde hay menor índice de rezago socioeconómico (es decir, menores niveles de pobreza), lo que significa que quienes reportan despojo son personas que habitan en zonas socioeconómicas más altas; (2) se reportan más eventos de despojo en ciudades consolidadas o en proceso de consolidación (municipios urbanos o zonas metropolitanas en proceso), que en zonas rurales o no urbanizadas; (3) hay mayor incidencia de despojo en municipios con alta población de mujeres mayores de 18 años; y (4) también donde hay territorio ejidal -posiblemente esto se debe a que la tierra agrícola y la propiedad colectiva, hasta hace poco no sujetas al mercado, han adquirido un valor significativo y son altamente disputadas y despojadas. Por estos motivos, el despojo se concentra en apenas alrededor de 500 municipios en México (particularmente en 38 que concentran también un alto número de homicidios). Y ahora adivine: ese grupo de municipios con muchos despojos y homicidios coincide con aquellos donde realizaron operativos militares contra actividades relacionadas con el narcotráfico. Por ejemplo, Baja California, Guanajuato, Guerrero, Jalisco Nuevo León, Sinaloa y el Estado de México... De hecho, varios especialistas creen que se trata de una expansión de las organizaciones delictivas en diferentes actividades ilícitas, por ejemplo, despojo, renta ilegal, etc. (García Tejeda y Massa, 2021). Porque hay otros municipios con despojo, pero sin presencia del crimen organizado y curiosamente no hay homicidios (Oaxaca, Yucatán y Tlaxcala). Allí se trata de viejos conflictos por la tierra, sin narcotráfico.
Obviamente, aquí hay muchos problemas, pero el central es que el despojo sólo puede ser perseguido a instancia de parte -querella-. Esto significa que el Estado no está obligado a intervenir de oficio si los propietarios despojados no denuncian el hecho. Además, para que la denuncia penal por despojo sea procedente, la víctima debe demostrar que se produjo de forma violenta o furtiva. Y por último, debe demostrar que el hecho se produjo en un plazo no superior a 1 año. Después de eso, ya no se puede recuperar la propiedad a través de la vía penal, sino que hay que iniciar un procedimiento civil, y contratar un abogado lo que provoca grandes gastos y largos tiempos de espera. La gente común no lo sabe, pero los delincuentes si: la legislación los ayuda a conseguir gratis una propiedad o a negociar caro la salida del predio.