1936-2025

Muere Vargas Llosa, grande de las letras y consistente liberal

Portada    lunes, 14 de abril de 2025

  • Fallece en Lima a los 89 años el prolífico autor peruano español; fue parte del boom latinoamericano; es referente de la literatura en español y un escritor universal
  • Fallece en Lima a los 89 años
  • Muere mario vargas llosa, el último de los más grandes novelistas latinoamericanos
  • El Escritor peruano no recibirá ninguna ceremonia pública, informan sus hijos; Enrique Serna, Adolfo Castañón y Julia Santibáñez hablan con La Razón del legado literario del autor y sus convicciones políticas

"Igual que escribir, leer es protestar contra las insu- ficiencias de la vida”, dijo el escritor peruano Mario Vargas Llosa al recibir el Nobel de Literatura en 2010. En su obra dejó claro que siempre quiso retratar las complejidades de América Latina.

Por eso, con su muerte, se va “el último de los grandes novelistas latinoamericanos”, destacó en entrevista con La Razón el autor mexicano Enrique Serna.

Mario Vargas Llosa, el último gran representante del boom latinoamericano, movimiento conformado también por Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes y Julio Cortázar, falleció ayer a los 89 años en Lima, Perú, rodeado de su familia y en paz, dieron a conocer en un comunicado sus hijos Álvaro, Gonzalo y Morgana Vargas Llosa, sin ofrecer detalles de las causas del deceso.  “Su partida entristecerá a sus parientes, a sus amigos y a sus lectores alrededor del mundo, pero esperamos que encuentren consuelo, como nosotros, en el hecho de que gozó de una vida larga, múltiple y fructífera, y deja detrás suyo una obra que lo sobrevivirá”, externaron los vástagos del escritor.

“No tendrá lugar ninguna ceremonia pública… Sus restos, como era su voluntad, serán incinerados”, informaron.

Apenas el pasado 28 de marzo, el autor de La tía Julia y el escribidor celebró su cumpleaños número 89 rodeado de sus familiares y amigos cercanos, de acuerdo con unas fotos que compartió Álvaro Vargas Llosa. Se le ve sonriente y de buen humor. En una de las imágenes está al lado de su pastel.

En 2023 estuvo hospitalizado al contraer Covid-19 y desde esa fecha preocupó a los lectores el estado de salud del escritor. Se mantuvo activo, por ejemplo, fue admitido por la Academia Francesa, convirtiéndose en el primer autor en una lengua distinta al francés en lograrlo, pero al mismo tiempo decidió retirarse de la literatura y del periodismo con la publicación de su última novela Le dedico mi silencio.   acuerdo con Julia Santibáñez, directora de Literatura y Fomento a la Lectura de la UNAM, el autor se supo diferenciar de García Márquez, Fuentes y Cortázar por el lenguaje tan cuidado que se aprecia en cada uno de sus libros.

“Su trabajo sobre el artefacto verbal fue muy cuidadoso, detallado, casi con un bisturí de doctor. No es que los demás no lo hayan sido, pero destacó mucho en la obra de Vargas Llosa. Su trabajo fue muy complejo a nivel verbal, muy rico, muy arriesgado. No es un autor fácil de leer, puede ser a veces un poco apabullante a quien se acerca por primera vez, pero eso contribuyó a enriquecer y complejizar el escenario de las letras latinoamericanas del boom”, dijo a este diario la también poeta.

Destacó que su obra sigue dialogando con las nuevas generaciones. “Sin duda es de los autores del boom que siguen siendo visitados por novelistas jóvenes que están dialogando con su obra. La novela del horror peruano está dialogando con él, porque tiene que ver con una violencia que no ha cambiado, se ha intensificado”.

Vargas Llosa resaltó en la política, como candidato a la presidencia de Perú en 1990, que perdió. Expresó sin pudor sus posturas liberales y críticas del caudillismo y del populismo y sobre regímenes como el cubano o mexicano. Es conocida su frase en referencia al PRI: “México es la dictadura perfecta”, que dijo durante un encuentro en el que también participó el poeta Octavio Paz, quien fue su amigo.

“Hay un famoso momento en el que dice que México es una dictadura perfecta y Octavio Paz discute con él.

Tuve la oportunidad de encontrarme con Vargas Llosa años más tarde y decirle que esa dictadura perfecta era en realidad una hipótesis, porque todavía la estábamos perfeccionando. Siempre estuvo atento al destino de América Latina”, compartió Adolfo Castañón. “Terminé el borrador de Le dedico mi silencio el abril del 2022 y comencé a corregirlo en mayo, no escribiré más novelas. Ahora, me gustaría escribir un ensayo sobre Sartre, que fue mi maestro de joven. Será lo último que escribiré”, dijo aquel 28 de octubre.

Con la muerte de Mario Vargas Llosa, “la literatura hispanoamericana está de luto. Se cierra un capítulo de la forma en que las letras y la política dialogaban en el ámbito hispánico y transatlántico. Era ante todo un testigo de lo que sucedía y ocurre en América Latina. Nunca le faltó el sentido del humor, ni tampoco el sentimiento solidario con la tragedia de la historia hispanoamericana y peruana”, comentó a La Razón el narrador y ensayista Adolfo Castañón.

En lo anterior también coincidió Enrique Serna: “Una de las cosas que lo distinguió fue lograr articular muy bien la vida pública y privada de Latinoamérica durante el siglo XX, porque sus mejores novelas son políticas, por ejemplo, Conversación en La Catedral o La fiesta del Chivo, incluso La ciudad y los perros, con esa descripción del militarismo peruano se convierte en una metáfora de un país juzgado bajo la bota de una dictadura militar. Mostró de manera magistral cómo esto puede repercutir en la vida privada de los seres humanos”.

El autor de El vendedor de silencio destacó la manera en que Vargas Llosa puso en sus novelas a toda Latinoamérica como escenario, “haciendo un retrato de su complejidad, con un talento extraordinario para narrar, un gran dominio del lenguaje, una intuición extraordinaria para la psicología de los personajes”.

Mario Vargas Llosa tuvo su primer contacto con la literatura desde muy pequeño, primero como lector y más tarde convirtiéndose en uno de los grandes referentes de la literatura universal. De acuerdo con Julia Santibáñez, directora de Literatura y Fomento a la Lectura de la UNAM, el autor se supo diferenciar de García Márquez, Fuentes y Cortázar por el lenguaje tan cuidado que se aprecia en cada uno de sus libros.

“Su trabajo sobre el artefacto verbal fue muy cuidadoso, detallado, casi con un bisturí de doctor. No es que los demás no lo hayan sido, pero destacó mucho en la obra de Vargas Llosa. Su trabajo fue muy complejo a nivel verbal, muy rico, muy arriesgado. No es un autor fácil de leer, puede ser a veces un poco apabullante a quien se acerca por primera vez, pero eso contribuyó a enriquecer y complejizar el escenario de las letras latinoamericanas del boom”, dijo a este diario la también poeta.

Destacó que su obra sigue dialogando con las nuevas generaciones. “Sin duda es de los autores del boom que siguen siendo visitados por novelistas jóvenes que están dialogando con su obra. La novela del horror peruano está dialogando con él, porque tiene que ver con una violencia que no ha cambiado, se ha intensificado”.

Vargas Llosa resaltó en la política, como candidato a la presidencia de Perú en 1990, que perdió. Expresó sin pudor sus posturas liberales y críticas del caudillismo y del populismo y sobre regímenes como el cubano o mexicano. Es conocida su frase en referencia al PRI: “México es la dictadura perfecta”, que dijo durante un encuentro en el que también participó el poeta Octavio Paz, quien fue su amigo.

“Hay un famoso momento en el que dice que México es una dictadura perfecta y Octavio Paz discute con él.

Tuve la oportunidad de encontrarme con Vargas Llosa años más tarde y decirle que esa dictadura perfecta era en realidad una hipótesis, porque todavía la estábamos perfeccionando. Siempre estuvo atento al destino de América Latina”, compartió Adolfo Castañón. Para Enrique Serna, las posturas políticas que expresó Vargas Llosa fueron de “mucho valor civil, porque cuando empezó a criticar la Revolución Cubana sabía que eso le podía crear impopularidad, incluso hasta perder lectores; sin embargo, dijo lo que pensaba, en lugar de lo que le convenía. Eso es muy valioso en cualquier escritor”.

Sus posturas sobre Cuba lo fueron distanciando de García Márquez, con quien durante muchos años tuvo una entrañable amistad marcada por su amor por la literatura. Fue en 1976 en la Ciudad de México cuando Vargas Llosa le propinó un golpe a Gabo sepultando su relación, aunque por otro motivo.

Vargas Llosa tuvo una relación cercana con México. Una de sus últimas visitas fue en 2021 cuando presentó el documental Una vida en palabras.

Reflexionó sobre la situación actual de América Latina y criticó los gobiernos de Cuba, Nicaragua y Venezuela, lo que le acarreó críticas desde las izquierdas.

“Los problemas de América Latina son inmensos, el continente pasa por un mal momento, la verdad que hay mucho más regímenes criticables, que regímenes a los cuales elogiar; sin embargo, no creo que los problemas sean insolubles, creo que todos ellos tienen una solución siempre y cuando la mayoría de los latinoamericanos acepte una realidad”, dijo aquella vez.

Esta visión política y de observar la realidad de AL quedó plasmada en su obra: “Aparte de ser un escritor, fue un hombre con una gran dimensión política. Me llama la atención su audacia, su capacidad de ir más adelante, su gran capacidad de escuchar a los otros”, dijo Adolfo Castañón, quien observa en Vargas Llosa un legado en el que siempre podremos ver “los enigmas y acertijos del laberinto latinoamericano”. 



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