Permiten cinco estados devolver a niños adoptados

Portada    lunes, 28 de abril de 2025

  • En esas entidades las leyes autorizan regresarlos a causa de su conducta o por traumas, enfermedades, discapacidad y hasta por su tono de piel
  • Devolución de niños, la cara cruel de la adopción
  • Las leyes locales de Campeche, Jalisco, Sonora, Guerrero y Guanajuato permiten regresar a menores al DIF por no cumplir con determinadas características; experto sugiere regular normas para evitar esta práctica

A pesar de la revictimización que representa, en cinco estados del país es posible devolver al Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) a un niño o adolescente adoptado.

En Campeche, Jalisco, Sonora, Guerrero y Guanajuato son legales las adopciones simples revocables por la “ingratitud del adoptante”. Es decir, las leyes en la materia permiten devolverlos porque no cumplieron con las expectativas de los solicitantes y tienen enfermedades o discapacidad; a otros los regresan incluso por su color de piel.

Luis Peña Cruz, encargado de la Dirección General de Representación Jurídica y Restitución de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes del DIF, lamenta que la adopción simple continúe y considera aberrante este hecho.

“No sabemos el daño que se le puede ocasionar [al menor] al hacerle un acto de esta naturaleza”.

 

Como si se tratara de un artículo comprado en internet, en cinco estados del país es posible devolver al Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) a una niña, niño o adolescente (NNA) adoptado.

Las leyes estatales permiten devolverlos porque no cumplieron con las expectativas de los solicitantes, porque son tímidos o porque el pasado que vivieron (abandono, trato negligente, abuso sexual o violación sexual) les dejó traumas irreparables y porque tienen enfermedades o discapacidad; a otros más los regresan por su color de piel.

En Campeche, Jalisco, Sonora, Guerrero y Guanajuato son legales las adopciones simples revocables por la “ingratitud del adoptante”, aunque en otros estados, organizaciones de la sociedad civil y activistas han denunciado la misma práctica, pues atenta contra los derechos de los infantes, los revictimiza y los daña emocionalmente.

A pesar de que el DIF cuenta con una serie de requisitos estrictos y que el proceso de evaluación tarda hasta nueve meses, muchas personas muestran egoísmo y superficialidad, pues quieren niños que cumplan con ciertas características físicas y sicológicas, o los desean para llenar pérdidas de sus hijos.

“Hoy sigue siendo muy común que las parejas lleguen y digan: ‘Por favor, denme un niño de hasta un año para que no se acuerde que es adoptado. Que de preferencia sea moreno, más o menos como yo, sano, sin discapacidad, que me asegures que no le va a ocurrir nada, que traiga todas sus vacunas’, y las niñas y los niños no llegan así a los sistemas de protección”, expone Luis Peña Cruz.

En entrevista con este medio, el encargado del despacho de la Dirección General de Representación Jurídica y Restitución de Derechos NNA en la Procuraduría Federal de Protección de Niñas y Niños y Adolescentes del DIF, lamenta que la adopción simple continúe en el país al ser revocable y donde el parentesco existe sólo entre el adoptante y el adoptado.

“Yo he conocido casos en donde un juez entiende que ingratitud es, por ejemplo, que un adolescente que fue adoptado hace varios años empiece con problemas de adicciones, ya no llega a su casa y no le quiera decir papá a quien lo adoptó. Ha habido jueces que han entendido que eso es suficientemente ingrato como para revocar la adopción. Me cuesta encontrar un adjetivo para describir lo aberrante que es eso”, señala.

¿Qué pasa con los menores?

Al preguntarle si hay un aproximado de cuántos niños han sido devueltos, Peña Cruz responde que es una cifra gris, debido a que en México hay 32 procedimientos distintos para adoptar, y en 27 estados la adopción es plena; es decir, de manera irrevocable, con todos los derechos que tiene un hijo biológico y es parte de la familia consanguínea del adoptante.

“Si una persona te está diciendo que quiere devolver a un niño por la razón que sea, yo me cuestiono, ¿qué tanto le conviene a ese niño permanecer en ese entorno donde le están diciendo que no es deseado? No hay argumento para decir que es conveniente forzar su permanencia ahí”, afirma.

En caso de que esto ocurra, el procedimiento es el siguiente: el menor es separado de manera segura de sus adoptantes y tiene la posibilidad inmediata de ir a otro cuidado alternativo. Lo que se debe hacer en México antes de mandar a los niños a las instituciones, es el acogimiento familiar, concretamente a quienes ya están separados de su familia biológica.

“Ese niño debe ser recibido por una familia de acogida que existen en México desde 2014. Son familias que están evaluadas, certificadas y supervisadas por el Estado para dar cuidado exclusivamente temporal a niñas y niños, eso es lo que tendría que pasar”, señala.

Continua,“si no hay familia disponible o idónea, el niño tendría que ir a un centro de asistencia social para trabajar de manera muy enfática en su salud mental por lo que implica esta nueva separación. No sabemos el daño que se le puede ocasionar al hacerle un acto de esta naturaleza. Primero acogerlo en tu familia y luego decir medio año después ya no, dos años después ya no. Es algo que la ley no debe permitir”.

A su consideración, las personas que devuelven infantes deben ser denunciadas por el delito de lesiones, al causar una alteración a la salud del menor.

El 9 de abril pasado, la Procuraduría Federal de Protección de NNA promovió cinco juicios de amparo en contra de los Congresos de Campeche, Jalisco, Sonora, Guerrero y Guanajuato con respecto a la existencia de la adopción simple.

“Le reclamó a estos cinco Congresos que no han homologado sus leyes locales conforme a lo que dispone la Ley General de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, porque han incumplido con su obligación de eliminar ese tipo de adopciones, esto debe desaparecer”, insiste.

Números

El número de niñas y niños que se encuentran en mil centros de asistencia social (albergues, casas cuna, orfanatos) oscila entre 25 mil y 32 mil, de los cuales, la gran mayoría regresa con sus familias biológicas o entornos comunitarios, por lo que Luis Peña rechaza las notas informativas que advierten que todos esperan ser adoptados. Calcula que cerca de 8% y 12% son los que necesitan una adopción.

De 2014 y hasta diciembre de 2024, en México hubo 2 mil 682 adopciones concluidas, de acuerdo con cifras oficiales, mientras que la procuraduría federal consultó a las procuradurías estatales y encontró que de 2015 a lo que va de 2025, van 6 mil 160 procesos concluidos.

“Eso es mucho más del doble a lo que tenemos en el registro oficial. Lo quiero dejar superclaro, el oficial es el registro, porque ahí se carga información, documentos y ha sido un proceso complejo con las autoridades estatales, pero las mismas autoridades estatales nos acaban de decir en una consulta formal que nosotros les hicimos fuera del registro llenando una base de datos”, enfatiza Luis Peña Cruz.

LUIS PEÑA CRUZ

Dirección General de Representación Jurídica y Restitución de Derechos NNA

“No sabemos el daño que se le puede ocasionar al hacerle un acto de esta naturaleza. Es algo que la ley no debe permitir”

“Hoy sigue siendo muy común que las parejas lleguen y digan: ‘denme un niño de hasta un año para que no se acuerde que es adoptado. Que de preferencia sea moreno, sin discapacidad”

Lamentan rechazo hacia los infantes con discapacidad

Niñas, niños y adolescentes (NNA) con virus de inmunodeficiencia humana (VIH), trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) o discapacidad motriz son regresados a albergues por personas que iniciaron un proceso de adopción, alerta Ángela Sepúlveda, asesora en diversas organizaciones de la sociedad civil y albergues.

“Cuando la patria potestad todavía está en juicio, los niños entran a un programa de acogimiento, se van a vivir con el posible adoptante y durante este tiempo, como no hay una parte legal que comprometa al adoptante y garantice la seguridad del niño, los pueden regresar al albergue.

“Y eso es algo horrible, lo he visto en varias ocasiones y no hay una penalización por parte del gobierno para estas familias que deciden regresar a un niño que ya viene de varios duelos de abandono y que se enfrenta a un duelo más”, recalca.

Los niños piensan que otra familia no los quiso, pues sus papás biológicos no pueden estar frente al cuidado por diversas razones, o aquellos niños que no tienen padres, al ser abandonados por una familia con la que ya se encariñaron, piensan que ellos son el problema al tener enfermedades o una discapacidad.

“Yo me pregunto, las personas que tenemos hijos biológicos, si no los quieres, ¿a dónde los mandas?, ¿cómo los regresas? Si nace un bebé y tiene algún problema de parálisis o alguna afección o mal, lo que sea, le haces frente y vas construyendo y formando una familia. Esta no es una realidad de los niños en el sistema de protección”, lamenta.

Ángela fue trabajadora en el albergue Casa de la Sal, donde reciben a infantes diagnosticados con VIH. Conoció a decenas de menores con discapacidad, víctimas de abusos y violencia, que además son introvertidos y por lo tanto, rechazados.

“Los niños son vinculados a través del DIF, que dicen: ‘Tengo un niño, no tengo espacio y además es un niño que vive con VIH. Entonces, lo tengo que mandar a un albergue especializado’, lo cual está pésimo, eso no debería de pasar, eso es algo que nos está enseñando que todavía hay estigma y discriminación”.

Cuestiona que el sistema dé prioridad a dejar a niños con sus familias de origen sin importar si son violentas o no, mientras que el número de adopciones concluidas es bajo, al cumplir 18 años, salen de los albergues, entran en situación de calle, en relaciones abusivas, otros dejan de tomar sus medicamentos y fallecen.

“Les estás robando la oportunidad de que crezcan en un entorno de familia, porque durante ese proceso pueden pasar cinco, seis, siete años, y hoy por hoy sabemos que un niño mayor a cuatro años se vuelve un niño que se va a institucionalizar y es un gran peligro porque al ser un niño que crece en un albergue, las posibilidades de salir de este sistema con un proyecto de vida son pocas y es una realidad muy triste”, detalla Sepúlveda. •



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